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Lima, 26 de Enero del 2021

Artículo de opinión

Reflexiones sobre la democracia en nuestro país

Escribe C.P.C.C. Haydith Del Águila Valera

ASESORA TRIBUTARIA
Pastpresidente de la Cámara de Comercio Tarapoto
Pastdecana del Colegio de Contadores Públicos de San Martín

 

Nuestra frágil democracia se cimienta a pulso: año a año la población votante busca de forma permanente el fortalecimiento de nuestras instituciones tutelares. Estas expectativas ciudadanas de que el Tribunal Constitucional nuestra máxima instancia administre justicia, quedaron melladas con la declaratoria de IMPROCEDENCIA de la demanda competencial interpuesta por el Poder Ejecutivo, por el proceso de vacancia de la figura Presidencial.

Siendo la IMPROCEDENCIA una clara demostración de la parcialidad manifiesta de los magistrados votantes, que en su mayoría abdicaron resolver el fondo del caso demandado, con el argumento de que la figura presidencial fue destituida.

Ellos, tristemente pasarán a la historia por dejar pasar la oportunidad de interpretar la Constitución, donde los grandes perdedores somos los que ansiamos vivir en democracia.

¿Qué significa “sustracción de la materia”? Argumento de los magistrados que en su mayoría tomaron la demanda como hecho consumado, es una decisión de craso error procedimental, consagrando la omisión de sus funciones como máximo intérprete de nuestra Constitución Política del Perú.

La figura presidencial que vela la unidad del Estado en nuestro régimen político jurídico garantizado por la Constitución, ha quedado vulnerada en todos sus extremos con esta negativa de administrar justicia, desvirtuando la jurisprudencia emanada de otras sentencias del mismo Tribunal sobre el “principio de la sustracción de la materia” no aplicable a los conflictos de competencia.

Con esta sentencia se allana el camino de resquebrajamiento de las relaciones entre los poderes del estado y se pone en evidencia la fragilidad de nuestra democracia. Argumentos como los esgrimidos por los magistrados “que la figura de la incapacidad moral” no es clara deja al Congreso la libertad de ejercer este control político.

Esta decisión desde la perspectiva ciudadana es un mea culpa por su tardía respuesta cómo garantes de la Constitución.

Peligra la figura presidencial actual, elegida por este mismo Congreso que vacó al Ex Presidente Martín Vizcarra Cornejo por “incapacidad moral permanente”. Al quedar en manos de los congresistas la interpretación en forma subjetiva, ambigua y con dosis

altas de arbitrariedad la causal de una vacancia presidencial, estamos en el límite democrático, la percepción de inseguridad jurídica y política se vuelve permanente. #TEAMOPERUENDEMOCRACIA.

21/11/2020 VOLVER

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